
Reseña del libro Sherlock Holmes. Escape Book 2
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¿Quién dijo que las segundas partes nunca son buenas?
Vale, sí, lo dicen muchos. Y con razón.
Porque por cada Terminator 2, El imperio contraataca o El Padrino II, hay por ahí suelto un Grease 2, una secuela del Exorcista o un intento de Dirty Dancing rodado 20 años después, que es mejor no recordar. (¿Sabías siquiera que existía?).
Así que, cuando me enteré de que Sherlock Holmes. Escape Book tenía una continuación llamada La máquina analítica, no sabía si alegrarme o echarme a temblar.
¿Estaremos ante otra joya inesperada o será una de esas segundas partes que no debieron salir del cajón?
Te lo cuento a continuación tras haberlo leído.
Sherlock Holmes Escape Book 2 de un vistazo
Si no te interesa leer el post (aunque te lo recomiendo), aquí te dejo un cuadro resumen con las características más relevantes de este segundo libro de escape sobre Sherlock:
Qué puedes esperar del segundo Escape Book de Sherlock Holmes
Antes de meternos en harina, vamos con un pequeño resumen para los que acaban de aterrizar.
Sherlock Holmes Escape Book. La máquina analítica es, como su nombre indica, un libro de escape. Es decir, un libro que no se lee sin más, sino que se juega.
Aquí no basta con seguir la historia: tienes que resolver acertijos, tomar decisiones y avanzar como si fueras el mismísimo Sherlock Holmes, con gorra, pipa y mirada afilada. Todo para escapar de una situación límite.
Este volumen sigue la estela del primer Sherlock Holmes Escape Book, que ya analicé en otro post del blog.
Y aviso: muchas de las características se repiten. El sistema de juego, la estructura tipo “elige tu propia aventura”, la mítica rueda de códigos,…
Así que, si no sabes muy bien cómo funciona este formato o quieres saber más sobre los materiales y la mecánica general, te recomiendo que te pases primero por ese análisis antes de seguir leyendo. Te dejo el enlace por aquí:
Sherlock Holmes Escape Book 1: Mi review completa
Ahora sí, vamos a ver si esta nueva entrega está a la altura.
La historia de “Sherlock Holmes: La aventura de la máquina analítica”
La cosa empieza con una carta dirigida a ti y firmada por el mismísimo Charles Babbage.
Sí, ese Charles Babbage, el padre de la computación, inventor de la máquina analítica… y fallecido hace más de un siglo.
¿Entonces? ¿Una broma de mal gusto? ¿Un homenaje de algún excéntrico fan de las matemáticas? ¿O algo más?
La carta te invita a acudir a una villa londinense para conocer una nueva versión de su famosa máquina analítica, ahora sí, completamente funcional. Como si Babbage hubiera conseguido, desde el más allá, terminar lo que en vida no pudo. O como si alguien más hubiese tomado el relevo.
Tú, cómo no, aceptas.

Pero lo que parecía una simple demostración tecnológica, pronto se convierte en una ratonera.
Una trampa con todas las letras. Llena de mecanismos enrevesados, habitaciones con secretos, puertas que no se abren y acertijos que no se resuelven solos. Cada rincón de la casa está pensado para confundirte, para hacerte dudar de cada paso, de cada deducción.
Y lo peor: ni rastro de quién está detrás.
¿Será otra vez Moriarty, desde las sombras, moviendo los hilos como le gusta hacer?
¿O estamos ante una nueva mente criminal, alguien que ha tomado el relevo y quiere enfrentarse a Holmes con su propio estilo?
La única forma de saberlo es avanzar. Porque, como ya habrás intuido, salir de esta villa no va a ser tan sencillo como entrar.
¿Quién fue Charles Babbage?
Aunque ya he mencionado su nombre, creo que merece la pena detenerse un momento para hablar de Charles Babbage.
Y no lo hago por postureo, sino porque es una de las cosas que más me han gustado del libro: cómo incorpora detalles reales sobre la vida y obra de este genio, mezclándolos con la ficción de una forma que, al menos a mí, me ha atrapado.
Supongo que tiene que ver con que yo estudié informática y claro leer ciertas anécdotas que me contaron en clase, ver nombres que había olvidado desde la universidad, me ha despertado cierta nostalgia.
Para quien no lo conozca: Charles Babbage fue un matemático, ingeniero y filósofo británico, considerado por muchos como el “padre” de la informática moderna.
En el siglo XIX, diseñó una máquina capaz de realizar cálculos de manera automática: la famosa máquina analítica.

No llegó a construirla del todo, pero sus ideas fueron la base sobre la que se asentaría todo lo que vino después: ordenadores, algoritmos, IA,…
Pero Babbage no estaba solo en esta aventura. A su lado brillaba otra mente prodigiosa: Ada Lovelace.
Matemática, escritora y, según muchos, la primera persona en escribir un algoritmo pensado para ser ejecutado por una máquina. Lo que hoy llamaríamos un programa informático.
En el libro, Ada no es solo una figura decorativa. Tiene un peso clave en toda la trama, hasta el punto de que, en algunos momentos, su legado parece incluso más relevante que el del propio Babbage.
Y eso, para los que venimos del mundo de la programación y hemos tenido que estudiar sus aportaciones, es un gustazo.
¿En qué se diferencia este libro del primero? ¿Es mejor? ¿Es peor?
Pues la respuesta corta sería: es igual de bueno.
La estructura es la misma, el estilo también. Se mantienen los elementos que hicieron del primer libro una experiencia tan disfrutable:
- los buenos materiales;
- el tipo y la variedad de acertijos;
- el uso constante de la rueda decodificadora;
- una historia interesante;
- la posibilidad de tomar decisiones que afectan al curso de la trama;
- y, por supuesto, esa sensación tan adictiva de meterte en la mente de Sherlock Holmes.
Ahora bien, el problema es que algunos de sus puntos más flojos también repiten:
- la letra sigue siendo pequeña, en plan “te vas a dejar los ojos” si no tienes buena luz;
- y algunas ilustraciones son tan oscuras que más que pistas parecen pruebas de agudeza visual.
De todas formas, sí que hay una mejora que merece la pena destacar: la ruleta está mejor sujeta.
Y esto, que puede parecer una chorrada, es clave.
En el primer libro se podía romper con facilidad. En este, parece que han tomado nota y se siente más firme, más integrada en la portada, lo cual se agradece mucho cuando estás en plena tensión intentando descifrar un código con los nervios a flor de piel.
En cuanto a los puzzles, hay un poco de todo.

La mayoría no son excesivamente complicados, eso es cierto. Pero de repente, zas, te cae uno de esos que te obliga a rebuscar en algún rincón polvoriento de tu memoria conceptos de matemáticas que no utilizabas desde segundo de bachillerato. Y ahí es cuando te das cuenta de que igual no recordabas tan bien las ecuaciones como pensabas.
Así que, si te gustó el primer libro, éste te va a gustar también.
No esperes una revolución, pero sí una continuación digna, con algún que otro pequeño ajuste que mejora la experiencia.
¿Necesitas haber leído antes el primer libro de escape de Sherlock?
Para nada. Puedes lanzarte de cabeza a La máquina analítica sin haber tocado el anterior.
La historia es completamente nueva, los personajes están bien introducidos y no hay ninguna referencia importante que te deje descolocado si no vienes del primero.
Es como esos capítulos especiales de una serie que puedes ver sueltos y aun así disfrutar igual.
Mi opinión final sobre Sherlock Holmes. Escape Book 2.
Y ahora vamos con lo que de verdad importa: ¿Merece la pena?
Para mí, sí. Sin dudarlo.
Ya lo he comentado antes, pero lo repito porque de verdad lo creo: la historia es lo que más me ha atrapado.
Toda esa mezcla entre realidad y ficción, las referencias históricas a Babbage, a Ada Lovelace, a su máquina imposible,… me ha tenido enganchado desde el primer acertijo.
Y no es solo que aparezcan sus nombres en plan guiño intelectual, es que forman parte del alma del libro. La trama gira en torno a ellos, y eso le da un peso y una coherencia que muchas veces se echa de menos en otros escape books más “ligeros”.
Además, si eres fan de Sherlock (como un servidor), vas a encontrar un montón de referencias a otras aventuras clásicas del detective, pequeñas joyitas que te sacan una sonrisa si has leído sus historias o visto alguna de sus adaptaciones.
En cuanto a la mecánica del libro, ya he comentado que mantiene lo mejor del primero: la rueda decodificadora, las decisiones que te llevan por caminos distintos, los finales alternativos,… Todo eso sigue funcionando como un reloj.
¿Que la letra es algo pequeña? Sí.
¿Que alguna ilustración es tan oscura que parece una prueba para oftalmólogos? También.
¿Que algunos acertijos son facilones? Pues sí, los hay.
Pero también hay otros que te hacen sudar la camiseta y rebuscar fórmulas en el fondo de tu cabeza, lo cual siempre es un plus.
Así que, en resumen: Sherlock Holmes Escape Book 2 es una de esas segundas partes que sí merecen la pena.
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